WASHINGTON (AP) — El presidente estadounidense Donald Trump dijo que impondría aranceles del 25% a las importaciones de automóviles, una medida que, según la Casa Blanca, fomentará la manufactura nacional, pero que también podría poner presión financiera sobre los fabricantes que dependen de cadenas mundiales de suministro.
“Esto continuará impulsando el crecimiento”, comentó Trump a los periodistas el miércoles. “Estaremos cobrando un arancel del 25%”.
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Los aranceles, que la Casa Blanca espera recauden 100,000 millones de dólares anuales, podrían ser complicados, ya que incluso los fabricantes de automóviles de Estados Unidos obtienen sus componentes de diversas partes del mundo. El aumento de impuestos que comenzará en abril significa que las automotrices podrían enfrentar costos más altos y menores ventas, aunque Trump argumenta que los aranceles llevarán a la apertura de más fábricas en Estados Unidos y al fin de lo que él considera una cadena de suministro “ridícula” en la que las piezas de automóviles y los vehículos terminados se fabrican en Estados Unidos, Canadá y México.
Para subrayar su seriedad sobre la directiva de aranceles que firmó, Trump aseguró: “Esto es permanente”.
El presidente de Estados Unidos reiteró su disposición a desafiar a los aliados al decir el jueves en las redes sociales que si la Unión Europea se coordinaba con Canadá, se les impondrían aranceles “mucho mayores de lo actualmente planeado” en represalia.
Las acciones de General Motors cayeron 7% en las operaciones del jueves. Las acciones de Ford retrocedieron 4% y las de Stellantis, propietaria de Jeep y Chrysler, bajaron 1.25%. Pero los precios de las acciones de los fabricantes de vehículos eléctricos Tesla y Rivian subieron.
El Consejo de Política Automotriz Estadounidense, que representa a los fabricantes nacionales, dijo en un comunicado que “es crucial que los aranceles se implementen de manera que eviten aumentar los precios para los consumidores y preserven la competitividad del sector automotriz integrado de América del Norte”, el cual depende del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que se negoció durante el primer mandato de Trump.
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El presidente del grupo, el exgobernador republicano de Missouri Matt Blunt, dijo en una respuesta por correo electrónico a preguntas de The Associated Press que “hemos expresado claramente a la administración preocupaciones relacionadas con los precios y otros impactos, así como nuestra creencia de que debería mantenerse un acuerdo comercial norteamericano modernizado”.
Trump ha dicho desde hace tiempo que los aranceles a las importaciones de automóviles serían una política definitoria de su presidencia, apostando a que los costos creados por los impuestos causarían que más producción se reubique en Estados Unidos mientras ayuda a reducir el déficit presupuestario. Pero los fabricantes de automóviles de Estados Unidos y extranjeros tienen plantas en todo el mundo para acomodar las ventas globales mientras mantienen precios competitivos, y podría llevar años para que las empresas diseñen, construyan y abran las nuevas fábricas que Trump está prometiendo.
“Prevemos precios de vehículos mucho más altos”, dijo la economista Mary Lovely, investigadora principal en el Instituto Peterson de Economía Internacional. “Vamos a ver menos opciones... Este tipo de impuestos recaen más fuertemente en la clase media y trabajadora”.
La especialista agregó que más hogares quedarán fuera del mercado de los autos nuevos, donde los precios ya promedian los 49,000 dólares, y tendrán que aferrarse a vehículos envejecidos.
Los aranceles sobre los automóviles comenzarán a cobrarse el 3 de abril, dijo Trump. Si los impuestos se trasladan completamente a los consumidores, el precio promedio de un vehículo importado podría aumentar en 12,500 dólares, una suma que podría alimentar la inflación general. Trump fue reelegido en la Casa Blanca el año pasado porque los votantes creían que podría reducir los precios.
Los mandatarios extranjeros criticaron rápidamente los aranceles, una señal de que Trump podría estar intensificando una guerra comercial más amplia que podría dañar el crecimiento mundial.
“Este es un ataque muy directo”, dijo el primer ministro canadiense Mark Carney. “Defenderemos a nuestros trabajadores. Defenderemos a nuestras empresas. Defenderemos a nuestro país”.
En Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó su pesar por la decisión de Estados Unidos de atacar las exportaciones de automóviles de Europa y prometió que el bloque protegerá a los consumidores y las empresas.
“Los aranceles son impuestos, malos para las empresas, peores para los consumidores, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea”, dijo la funcionaria en un comunicado, agregando que el brazo ejecutivo de la UE evaluaría el impacto de la medida, así como otros aranceles estadounidenses planeados para los próximos días.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum dijo el jueves que México no quería verse arrastrado a tomar posiciones con cada nuevo arancel, pero que bajo el T-MEC, “no debe haber aranceles, es la esencia del tratado comercial”.
Al anunciar los nuevos aranceles, Trump indicó que le gustaría proporcionar un nuevo incentivo para ayudar a los compradores de automóviles permitiéndoles deducir de sus impuestos federales sobre la renta los intereses pagados en préstamos para automóviles, siempre que sus vehículos fueran fabricados en Estados Unidos. Esa deducción reduciría algunos de los ingresos fiscales que podrían generarse con los aranceles.
Los nuevos aranceles se aplicarían gradualmente tanto a los automóviles terminados como a las piezas utilizadas en los vehículos, según un funcionario de la Casa Blanca que habló bajo condición de anonimato para discutir los impuestos en una llamada con periodistas. Los aranceles se sumarían a cualquier impuesto existente y se basaban legalmente en una investigación del Departamento de Comercio de 2019 que ocurrió durante el primer mandato de Trump por motivos de seguridad nacional.
La directriz de Trump crea el espacio para preservar el comercio de piezas de automóviles con Canadá y México, ya que la administración Trump tiene que averiguar cómo podría implementar impuestos sobre piezas de automóviles a esos socios comerciales. El objetivo del gobierno estadounidense es que los aranceles del 25% sólo se apliquen al contenido no estadounidense.
El gobierno estadounidense considera que hay capacidad excedente en los fabricantes de automóviles de Estados Unidos que les permitirá aumentar la producción para evitar los aranceles al fabricar más a nivel nacional, mientras que el funcionario indicó que los fabricantes han sabido desde la campaña de Trump que los aranceles estaban por venir.
Los aranceles automotrices son parte de una remodelación más amplia de las relaciones globales por parte de Trump, quien planea imponer lo que él llama aranceles “recíprocos” el 2 de abril que igualarían los aranceles y los impuestos sobre la venta cobrados por otras naciones.
Trump ya aplicó un impuesto del 20% a todas las importaciones de China por su papel en la producción de fentanilo. De manera similar, impuso aranceles del 25% a México y Canadá, y de 10% sobre los productos energéticos canadienses. Partes de los aranceles a México y Canadá han sido suspendidos, incluidos los impuestos sobre automóviles, después de que los fabricantes objetaron y Trump respondió dándoles una prórroga de 30 días que expira en abril.
El presidente también ha impuesto aranceles del 25% a todas las importaciones de acero y aluminio, eliminando las exenciones de sus impuestos anteriores de 2018 sobre los metales. También planea aranceles sobre chips de computadora, medicamentos farmacéuticos, madera y cobre.
Sus impuestos corren el riesgo de encender una guerra comercial global más amplia con represalias crecientes que podrían aplastar el comercio global, lo que a la postre podría dañar el crecimiento económico y aumentar los precios para las familias y las empresas a medida que algunos de los costos de los impuestos son trasladados por los importadores. Cuando la Unión Europea respondió con planes para un arancel del 50% sobre los licores estadounidenses, Trump respondió planeando un impuesto del 200% sobre las bebidas alcohólicas de la UE.
Trump también tiene la intención de imponer un arancel del 25% a los países que importan petróleo de Venezuela, a pesar de que Estados Unidos también compra petróleo de esa nación.
Los asesores de Trump sostienen que los aranceles a Canadá y México son para detener la inmigración ilegal y el contrabando de drogas. Pero la administración también quiere usar los ingresos de los aranceles para reducir el déficit presupuestario y afirmar a Estados Unidos como la economía más grande del mundo.
El presidente citó el lunes los planes de la automotriz surcoreana Hyundai para construir una planta de acero de 5.800 millones de dólares en Luisiana como evidencia de que los aranceles traerían de vuelta empleos de manufactura.
Poco más de 1 millón de personas están empleadas a nivel nacional en la fabricación de vehículos de motor y autopartes, aproximadamente 320,000 menos que en 2000, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Otros 2.1 millones de personas trabajan en concesionarios y tiendas de autopartes.
El año pasado, Estados Unidos importó casi 8 millones de automóviles y camiones ligeros por un valor de 244,000 millones de dólares. México, Japón y Corea del Sur fueron las principales fuentes de vehículos extranjeros. Las importaciones de piezas de automóviles ascendieron a más de 197,000 millones de dólares, lideradas por México, Canadá y China, según el Departamento de Comercio de Estados Unidos.