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Multitudes veneran a Carlo Acutis, el primer santo millennial

El joven que murió de leucemia a los 15 años en 2006 será canonizado el 27 de abril

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Millennial Saint El cuerpo de Carlo Acutis, un niño italiano que murió en 2006 de leucemia, yace en su tumba en Asís, Italia, el sábado 1 de marzo de 2025. (Foto AP/Gregorio Borgia) (Gregorio Borgia/AP)

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ASÍS, Italia (AP) — Los peregrinos han acudido en masa a Asís, una ciudad medieval en la cima de una colina, para venerar no sólo a dos de los santos más célebres de la Iglesia católica —Francisco y Clara—, sino también al más reciente: Carlo Acutis, el primer santo millennial, quien será canonizado el 27 de abril.

“San Francisco, Santa Clara, por supuesto: santos importantes que marcaron una época —pero que está muy lejos de los adolescentes de hoy. Carlo es como los chicos”, dijo Maria Rosario Riccio, madre y educadora quien visitó recientemente el santuario de Acutis con un grupo juvenil parroquial de 50 integrantes del sur de Italia. “Es casi un santo de nuestro tiempo, que puede mostrar a los adolescentes que es posible amar a Jesús y ser un joven normal”.

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El grupo hizo fila para entrar al Santuario della Spogliazione (Santuario del Despojado), una iglesia sombría, también conocida como Santa María la Mayor, que marca el lugar donde hace más de 800 años San Francisco renunció a las riquezas de su familia. Allí, rezaron junto al monumento donde se exhibe el cuerpo de Acutis, vestido con jeans, una sudadera y zapatos deportivos.

En ese sábado, cientos de personas desfilaron —un sacerdote y sus feligreses de las islas Azores, una monja de Colombia y sus hermanas pasionistas, una familia con dos adolescentes de cerca de Venecia. Algunos aferraban rosarios, otros se tomaban selfies o tocaban el cristal protector frente al joven aparentemente dormido, quien murió de leucemia a los 15 años, en 2006, y genera una devoción que asombra incluso al obispo de Asís.

Carlo Acutis, el santo millenial
Carlo Acutis, el santo millenial El joven murió cuando apenas tenía 15 años producto de una leucemia fulminante. (Sitio web de Carlo Acutis)

“Veo aquí un volcán de gracia en erupción ... No puedo creer lo que veo”, indicó el reverendo Domenico Sorrentino. Cuando se convirtió en obispo hace dos décadas, la iglesia junto a su residencia, justo al lado de la calle principal, quedó “olvidada” por las multitudes que visitaban la monumental Basílica de San Francisco.

Durante el último año, más de un millón de peregrinos han rendido homenaje a Acutis, de acuerdo con Sorrentino, atraídos por su “sonriente forma de vivir nuestra fe”.

La imagen alegre del adolescente, por lo general con una camiseta tipo polo roja y una mochila, es tan popular en las tiendas de recuerdos de la ciudad como la de Francisco con su sencillo hábito marrón.

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La dueña de una tienda compró un ícono bendecido la primera vez que fue al santuario y lo tiene pegado a su caja registradora.

“Tenía mucha curiosidad por este nuevo santo que atrae a la juventud”, destacó Silvia Balducci.

Tanto la Iglesia como su familia describen a Acutis como un chico italiano excepcionalmente devoto, pero por lo demás normal, quien obra milagros después de su muerte prematura precisamente al atraer a los jóvenes a la fe mientras la mayoría de sus contemporáneos abandonan la religión organizada.

“Carlo no era un extraterrestre, era una persona normal. Pero si es iluminada por la luz de Cristo, una vida se vuelve extraordinaria”, dijo su mamá, Antonia Salzano Acutis, a The Associated Press. “Siempre rezamos a los santos, y al final, ¿qué hicieron los santos? Abrieron las puertas de sus vidas a Cristo”.

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SANTO MILLENNIAL Imágenes de Carlo Acutis, un adolescente italiano que falleció de leucemia en 2006, son exhibidas para su venta en una tienda en Asís, Italia, el sábado 1 de marzo de 2025. (AP Foto/Gregorio Borgia) (Gregorio Borgia/AP)

Citó una de las frases favoritas de su hijo: “Todos nacen como un original, pero muchos mueren como fotocopias”.

“El santo es aquel que no murió como una fotocopia, sino que realizó el proyecto de santidad que Dios estableció en la eternidad para cada uno de nosotros, como todos deberíamos hacerlo”, agregó.

Aunque ella no era católica practicante cuando él nació, solía bromear con su esposo que su hijo pequeño era “un pequeño Buda” por su generosidad, su atención a los demás y su alegre obediencia.

Él desarrolló un interés precoz por la fe, como el deseo de entrar en cada iglesia para “decirle ‘hola’” a Jesús y a María. Más tarde, empezó a asistir a misa, a adorar al Santísimo Sacramento y a rezar el rosario a diario, a la vez que entretenía con bromas a sus amigos —quienes estaban menos interesados en la religión y más en ir a discotecas con amigas y fumar algún porro de vez en cuando.

“Esta era un poco una forma de ocultar su vida de fe, porque Carlo sabía que sus amigos no podían entenderlo”, expuso su madre. “Pero Carlo era un testigo, un testigo silencioso a través del valor de la amistad, a través del valor de la generosidad; ayudaba a sus compañeros en la escuela, defendía a los adolescentes que sufrían acoso escolar”.

Acutis solía ayudar a los indigentes y no le interesaban las formalidades habituales de un chico adinerado en Milán, una de las capitales europeas de la moda y los negocios. Pedía a sus padres que donaran a los pobres lo que habrían gastado en otro par de zapatos deportivos para él, e insistía en que quería dar clases de catecismo en su parroquia en lugar de irse de vacaciones a esquiar a complejos turísticos de lujo como sus compañeros.

Esa negación del privilegio es un paralelo con San Francisco, a quien Acutis era tan devoto que pidió ser enterrado en Asís, dijo el reverendo Enzo Fortunato, quien pasó la mayor parte de su carrera religiosa allí y dirige el comité pontificio para el Día Mundial del Niño.

“Y hay más similitudes con San Francisco. San Francisco salió de las iglesias y se fue a las plazas a predicar. Carlo Acutis comprendió proféticamente que hoy las plazas públicas están en línea, en la web”, añadió Fortunato. “Ahí es donde están los jóvenes, ahí es donde está la gente, así que él vive y lleva el Evangelio a esas plazas. Esa es una de las razones por las que se convertirá en el patrón de la web, internet y las redes sociales”.

Particularmente devoto de la eucaristía y con el deseo de compartir la creencia católica de que Jesús está presente en ella literalmente, Acutis creó una exposición en línea sobre milagros donde el pan y el vino se convirtieron en carne y sangre a lo largo de los siglos. Se ha utilizado en miles de parroquias en todo el mundo, informó su madre.

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Millennial Saint Los fieles rinden homenaje ante la tumba de Carlo Acutis, un joven italiano de 15 años que falleció en 2006 de leucemia, en Asís, Italia, el sábado 1 de marzo de 2025. (Foto AP/Gregorio Borgia) (Gregorio Borgia/AP)

Para ella, el que fuera un “puente hacia Jesús” —incluso en su enfermedad terminal, que afrontó sin quejarse, seguro de la vida eterna— es un legado más importante que cualquier milagro o señal sobrenatural.

No obstante, para convertirse en santo, los milagros deben ser acreditados. Un aspecto del proceso de canonización de Acutis fue la curación de una estudiante costarricense quien sufrió un accidente de bicicleta en Italia después que su madre le rezara a él, señaló Sorrentino.

Desde la cercana ciudad de Perugia, Sabina Falcetta visita con frecuencia el santuario de Acutis con un grupo de otras madres para rezar por sus hijos.

“Carlo Acutis nos da paz”, expuso. “Y lo más importante: nos da la certeza de que Dios es un buen padre. Y no puedes pedir más”.

Mientras hablaba fuera del santuario, un grupo de confirmación del lago de Garda, en el norte de Italia, rezaba en círculo junto a una silueta recortada de Acutis vestido con sus jeans y mochila, de pie junto a una custodia de tamaño monumental. Verónica Abraham, una de las catequistas, comentó que enseñaba sobre San Francisco y Acutis, y se centraba en la caridad del adolescente y su costumbre de sentarse a charlar con cualquiera que pareciera solo, “ya que incluso un ‘hola’ es importante para quienes están solos”.

Su hijo Mario Girardi, de 13 años, dijo que le impactó mucho que Acutis —quien era apenas un par de años mayor que él—, “hablara con todos, no dejara que nada lo molestara, sino que ayudara a todos”.

Si bien no considera el sacerdocio, Girardi va a la iglesia todos los domingos y planea “mantener siempre esta actitud”, tal vez incluso ir a misa a diario.

¿Le gustaría a él también ser santo?

“Bueno, ojalá. Sí, ¿cierto? Nunca digas ‘nunca’. Quién sabe”, respondió el chico con una amplia sonrisa.

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