Un joven de 21 años fue acusado por tentativa de asesinato por asfixia, luego de que las autoridades lo señalaran como responsable de introducir una toallita húmeda en la boca de su hijo de tres meses, provocándole una obstrucción respiratoria.
Gian Lee Rodríguez Carrión, residente de Canóvanas, enfrenta cargos por el artículo 93A del Código Penal de Puerto Rico, por tentativa de asesinato, según reveló la investigación llevada a cabo por agentes del Negociado de la Policía de Puerto Rico, adscritos a la División de Delitos Sexuales del área de Carolina.
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Los hechos ocurrieron durante la noche del 29 de marzo. De acuerdo con la pesquisa, Rodríguez Carrión, quien es el padre biológico del menor, introdujo una toalla desechable en la boca del bebé, ocasionándole la obstrucción de las vías respiratorias.
La agente investigadora María de Lourdes Pagán Villafañe, bajo la supervisión de la sargento Iris Cruz, consultó el caso con el fiscal Jesús Peluyera Berríos, quien radicó el cargo ante el juez Wilfredo Viera Garcés, del Tribunal de Carolina.
El magistrado determinó causa para arresto y le impuso una fianza de 100 mil dólares, la cual fue diferida mediante el Programa de Servicios con Antelación al Juicio (PSAJ).
La vista preliminar fue señalada para el 16 de abril.
Fue durante el fin de semana que el infante fue llevado al Hospital Dr. Federico Trilla en Carolina, donde los médicos lograron extraerle la toalla e intubarlo.
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Inicialmente, el progenitor—empleado de un almacén y residente del condominio San Antón— alegó que, al disponerse a cambiar los pañales del bebé, escuchó un ruido, se dirigió a la habitación y encontró al niño sin poder respirar y con la toalla en la boca.
Sin embargo, durante el proceso de entrevista con los agentes del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Carolina, el joven habría admitido haberle colocado el paño en la boca al menor, aparentemente para que dejara de llorar.
La madre del bebé, una joven de 22 años que trabaja en un restaurante de comida rápida, alegó no haber estado al tanto de lo ocurrido.
Fue una enfermera la que realizó la querella ante la Uniformada tras percatarse que el menor también tenía unas costillas rotas que estaban sanando.
El menor permanece recluido en condición de cuidado y su estado fue descrito como grave.