El 21 de marzo se conmemora el Día de la Abolición de la Esclavitud y, además, durante esa semana se conmemora la Semana para la Erradicación del Racismo y Afirmación de la Afrodescendencia, por virtud de la Ley 24-2021 de la autoría de Ana Irma Rivera Lassén y de Rafael Bernabe del Movimiento Victoria Ciudadana. El Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. El Artículo 2 de la referida Declaración afirma que toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en ella, sin distinción alguna de raza o de cualquier otra índole. La Constitución de Puerto Rico, en su Carta de Derechos, proclama que la dignidad del ser humano es inviolable y que todas las personas son iguales ante la ley, prohibiendo el discrimen por varias razones, entre ellas la raza. A pesar de todo lo anterior, lo cierto es que el racismo es un problema existente en todas las sociedades.
PUBLICIDAD
Lamentablemente, hemos visto y continuamos viviendo las prácticas discriminatorias cada vez más crueles, más intensas y frecuentes, sobre todo contra los(as) migrantes, refugiados(as) y los(as) afrodescendientes, motivadas y protegidas por unas órdenes ejecutivas del presidente de los EE. UU., Donald Trump. Sin embargo, no podemos resignarnos ni dejar de luchar en contra de todas las formas de discriminación, incluyendo el racismo. Tenemos la obligación ética, moral y legal de cuestionar, resistir y rechazar todo lo que atente en contra de los derechos humanos, la dignidad y la vida misma.
Las órdenes de Trump no están sostenidas por el ordenamiento legal vigente; sin embargo, debido a que algunas cortes están dejándolas sin efecto, Trump ha amenazado con residenciar (impeach) jueces federales. Debemos continuar organizándonos para resistir y unirnos a los frentes amplios que se han convocado. En la unión, está la fuerza. Podemos lograrlo. Como dijo Nelson Mandela, “todo parece imposible hasta que se hace”.