Opinión

La cartilla está leída en torno al secretario de Salud

Lee aquí la columna del exrepresentante por el Partido Popular Democrático y abogado

El Senado de Puerto Rico confirmó recientemente al doctor Víctor Ramos como secretario de Salud, pero no sin que surgieran múltiples interrogantes. Aunque la gobernadora Jenniffer González defendió su nombramiento, la advertencia del presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, refleja que no todos en la esfera política comparten ese nivel de confianza y que los señalamientos contra Ramos han tenido un efecto en la percepción sobre el secretario. Este llamado de atención deja abiertas varias preguntas importantes: ¿Conoce Rivera Schatz información que justifique su advertencia? ¿Se prepara para decir “te lo dije” en caso de que algo salga mal? Y lo más relevante: ¿Qué acciones concretas emprenderá Ramos para enfrentar los desafíos del sistema de salud de la isla?

Desde su tiempo al frente del Colegio de Médicos Cirujanos, Ramos ha sido una figura controversial. Su gestión ha sido criticada por supuestas irregularidades administrativas, y aunque este y sus defensores argumentan que estas acusaciones no han sido comprobadas, la percepción pública sigue dividida. Este historial plantea dudas sobre su capacidad para liderar un departamento tan crucial, especialmente en un momento en que la salud pública está bajo presión constante.

Además de las críticas a su gestión pasada, Ramos enfrenta un panorama complicado en el Departamento de Salud. La retención de médicos, los posibles recortes de fondos federales y la estabilidad del plan de salud del gobierno son problemas graves que exigen soluciones efectivas. Aunque ha prometido trabajar en equipo y cumplir con la plataforma penepé, las palabras deben convertirse en hechos para ganar la confianza de quienes lo cuestionan.

En última instancia, la advertencia de Rivera Schatz no puede tomarse a la ligera. El presidente del Senado no es un actor político menor, y sus palabras indican que habrá un nivel de vigilancia que no desaparecerá pronto. Por eso, más allá de los debates iniciales y las acusaciones mutuas, el hecho de que ya ha sido confirmado tiene que centrar la atención del país en las ejecutorias del nuevo secretario. La salud pública no puede permitirse más fallos ni improvisaciones; el país necesita liderazgo competente, transparente y comprometido con el bienestar colectivo. Ya veremos si el “te lo dije” se concreta.

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