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“Una guerra arancelaria”: Las implicaciones de los nuevos aranceles impuestos por Trump

A partir de la medianoche, todos los automóviles producidos en el extranjero e importados a Estados Unidos estarán sujetos a un impuesto del 25%.

El presidente Donald Trump anunció una nueva ola de aranceles que busca ser recíproca con las tarifas de otros países.

A partir de la medianoche, todos los automóviles producidos en el extranjero e importados a Estados Unidos estarán sujetos a un impuesto del 25%.

Además, se implementará un arancel mínimo del 10% en prácticamente todos los bienes importados, con tasas adicionales que varían por país: China enfrentará un 34%, la Unión Europea un 20% e India un 26%, entre otras tarifas.

Trump defendió estas medidas como un esfuerzo por reactivar la industria nacional y contrarrestar lo que describe como barreras “no monetarias” impuestas por otros países, incluyendo la manipulación de divisas.

Sin embargo, el economista Heriberto Martínez explicó en entrevista con Metro Puerto Rico que estas políticas podrían generar efectos contraproducentes para la economía estadounidense.

“Estos aranceles representan una discontinuidad a lo que ha sido la política económica de los Estados Unidos en las últimas décadas, que ha sido promover el comercio internacional y el libre comercio entre los diferentes países aliados, con los cuales firmó muchos acuerdos comerciales. Estas tarifas afectan a prácticamente todos los países, a los vehículos producidos en todas partes del mundo que no sean a los Estados Unidos”, comenzó el economista.

Según Martínez, lejos de proteger la industria local, los aranceles podrían desencadenar un efecto negativo para la economía estadounidense debido a que Trump no ofreció explicación sobre qué implicaría el aumento en aranceles para el país.

“Este nuevo escenario de aranceles va a traer unos costos. De hecho, en algún momento dado, el presidente de los Estados Unidos lo reconoce. Y esos aranceles tienen como propósito el volver a traer la industria manufacturera a los Estados Unidos. ¿Cuál va a ser el problema? Que si esta industria decide regresar a los Estados Unidos, va a tener que producir a costos de los Estados Unidos. Por lo tanto, vamos a tener productos que se manufacturan en los Estados Unidos a un costo bien alto. Va a ser bien difícil que los puedan exportar porque los demás países no van a tener el dinero para comprar esos productos tan caros o van a producir productos más económicos, como por ejemplo en la industria automotriz. O sea, vamos a tener ahora carros estadounidenses bien costosos que también van a sufrir tarifas arancelarias en los países donde deciden exportarlos, como por ejemplo la Unión Europea o China”, continuó el economista.

Para Martínez, es probable que uno de los efectos de los nuevos aranceles sea que los Estados Unidos queden totalmente aislados del comercio internacional en un futuro.

“Me parece que el mensaje de la administración Trump adoleció de datos concretos y de una hoja de fruta de qué va a pasar después que se aumenten los aranceles. En ningún momento se discute cuál va a ser el efecto de que los demás países, como las regiones económicas, como la Unión Europea o el BRICS, que es Brasil, Rusia, India, China y Corea del Sur, le pongan aranceles también o nuevos aranceles a los productos de los Estados Unidos. Así que en ese sentido ya lo que tenemos hoy es el inicio de una guerra arancelaria y vamos a ver cómo el resto de los países se articulan para mantener políticas comerciales entre ellos y cómo entonces Estados Unidos queda aislado del proceso de comercio internacional”, dijo Martínez.

¿Cuál es el efecto en Puerto Rico?

El economista aseguró que aunque sí se verá un aumento en los precios de productos importados, especialmente en el sector automotriz, el impacto del arancel del 10% sobre la mayoría de los bienes importados a los Estados Unidos no necesariamente afectará directamente a Puerto Rico. Explicó que esto se debe a que muchos de estos productos son previamente importados a Estados Unidos antes de llegar a la isla, aunque el incremento en los costos sí se reflejará en el precio final que pagarán los consumidores.

Martínez indicó, además, que una de las industrias que se verá más afectada por el arancel del 10% es la farmacéutica, ya que la mayoría de los productos utilizados en la manufactura local provienen del extranjero, particularmente de Irlanda.

“En Puerto Rico siempre se habla de que importamos el 85% de lo que consumimos. [...] El 70% de las importaciones provienen de Estados Unidos, mientras que el 30% de las importaciones proviene de Irlanda. ¿Por qué? Porque ese es el material que se utiliza en la industria farmacéutica en Puerto Rico. [...] Aunque es cierto que importamos mucho desde los Estados Unidos, muchas de esas cosas que importamos desde los Estados Unidos no se manufacturan en los Estados Unidos, ya que son cosas que vienen de China, Japón, de México... Por lo tanto, no pagaríamos el impuesto de importación. Hay un montón de esos productos que ya lo pagaron cuando entraron de sus respectivos países a los Estados Unidos”, describió el experto.

En cuanto al efecto general de los aranceles en la economía local, Martínez advirtió que el aumento de costos podría generar inflación en distintos sectores y que la reducción de impuestos federales promovida por Trump no necesariamente beneficiará a Puerto Rico de la manera en que el presidente lo plantea para la nación.

“Lo que estamos entendiendo es inflación generalizada. La promesa del presidente Trump de que esto va a provocar bajadas en impuestos, a nosotros nos trae un problema, porque Trump va a bajar los impuestos federales”, concluyó Martínez.

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